Cómo se organiza la mina
La mina se divide en zonas, cada una empieza en un piso fijo y llega hasta que empieza la siguiente. La zona decide qué mineral y qué gema salen, qué artefactos se pueden desenterrar, qué armadura le corresponde y cuánta experiencia de combate dan sus monstruos.
Los pisos se generan de nuevo en cada bajada, así que no hay nada memorizable en su trazado. Lo estable es la zona: a una profundidad dada siempre sabes qué materiales entran en juego.
La tabla de criaturas pone una fila por cada versión de una misma criatura, junto a su zona de aparición. Las versiones más duras no tienen otro nombre; son la misma criatura encontrada más abajo. Un nombre repetido con más vida señala una versión más fuerte, y la columna de zona indica hasta dónde bajar. Tres criaturas no figuran en ninguna zona: a una la genera otra criatura y las otras dos no tienen un lugar de aparición conocido. La tabla muestra un guion en esos casos. El botín suelto se tira por separado. Lo que va bajo como máximo uno de se disputa una sola plaza, así que solo puede caer uno y sus porcentajes son topes. Cada zona designa además un conjunto de artefactos en su tarjeta; cavar a esa profundidad avanza una vitrina concreta del museo.